Declaración de la Gacería como Bien de Interés Cultural
Hoy es un día para enmarcar en la historia de Cantalejo. El esfuerzo de generaciones de briqueros por mantener vivo su código secreto ha recibido por fin el máximo reconocimiento institucional. La Junta de Castilla y León ha publicado oficialmente el inicio del expediente para declarar nuestra querida Gacería como Bien de Interés Cultural (BIC).
Este paso blindará nuestro léxico, elevándolo a la categoría de tesoro lingüístico inmaterial de la humanidad. A continuación, reproducimos el extracto del documento oficial publicado esta misma mañana:
Resolución para la declaración de la Gacería como Bien de Interés Cultural (BIC)
El Director General de Patrimonio Cultural, D. Juan Carlos Prieto Vielba, RESUELVE:
Iniciar procedimiento de declaración como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial de la Gacería, conforme a la descripción que se adjunta como Anexo a esta resolución.
DENOMINACIÓN
La gacería
ÁMBITO GEOGRÁFICO
Municipio de Cantalejo (Segovia), con sus tres núcleos de población Cantalejo, Valdesimonte y Aldeosancho.
DESCRIPCIÓN
La gacería es un bien del patrimonio cultural inmaterial de Castilla y León que nació en el municipio de Cantalejo, vinculado inicialmente al mundo del trillo, principal actividad económica desde hace siglos en esa población y otras cercanas.
Los orígenes de la fabricación de trillos en Cantalejo pueden rastrearse hasta el siglo XVI. Francisco Fuentebro Zamarro, en su obra «Cantalejo, el vilorio sierte», señala que «en unas Ordenanzas de la Comunidad de Sepúlveda el año 1519 aparecen los «chiflos y chiflones», que se fabrican con la madera del ochavo de Cantalejo. Estas palabras del árabe en Gacería significa trillos. Es muy verosímil que los vocablos vascos y árabes, utilizados en la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda desde su repoblación altomedieval, fueran desapareciendo como arcaicos ante el avance del castellano».
En el siglo XVIII, a esa producción de trillos, cribas y otros aperos, se le unió la compraventa de ganado como actividad destacada de la economía de Cantalejo. Los tratantes compraban ganado, fundamentalmente mular, en ferias que se celebraban en regiones como Murcia, Andalucía y Extremadura, y lo vendían en Castilla; estaba tan extendida esta actividad que el Ayuntamiento de Cantalejo aprobó la creación de una feria propia en la localidad ya en 1888.
A inicios del siglo XX, por su crecimiento económico y demográfico, el rey Alfonso XIII concedió el título de ciudad a Cantalejo. La actividad comercial continuó a lo largo de ese siglo, instalándose fábricas de madera para aprovisionar a la pujante industria de fabricación de trillos, cuyo crecimiento motivó la fundación de la Cooperativa Unión Trillera de Cantalejo en 1949. A inicios de los años 60 de ese siglo, había más de 240 talleres que fabricaban trillos, cribas o medias fanegas, en las que trabajaba un tercio de la población de Cantalejo. En los años 70, por la tecnificación del campo, la producción sufrió un acusado descenso. Sin embargo, las cribas se siguieron fabricando en esos años. Es la palabra criba y su alteración de fonemas en gacería, la brica, la voz a partir de la cual se crea la palabra briquero, que actualmente es uno de los testimonios vivos de la gacería y uno de los gentilicios que se aplican a los cantalejanos.
Sobre el origen de la gacería hay dos teorías. Una atribuye su origen a la jerga profesional de los trilleros, criberos o briqueros y tratantes de ganado de Cantalejo, desarrollada desde los siglos XVI y XVII, con influencias del euskera, castellano antiguo, gallego, francés, árabe y caló, fruto de los lugares y gentes con los que se entablaban intercambios comerciales; otra menos plausible se lo atribuye a la presencia de trilleros franceses que llegaron a Cantalejo desde el siglo XVIII. Pero es en los siglos XIX y XX cuando se consolida la gacería como una jerga profesional.
Gervasio Manrique de Lara, autor de «La Gacería de Cantalejo», recoge algunos ejemplos de diálogos en gacería y los traduce al castellano, como «pule sierte, se puede panar por pitoche pinarro. Garléale a ver por un papiro menos o medio papiro menos, si te lo lota es sierte» (Es bueno, se puede comprar que es poco dinero. Háblale a ver si por mil pesetas menos o quinientas pesetas menos te lo da, porque es bueno).
Desde el punto de vista del léxico, la gacería cuenta con más de trescientos vocablos. Existen otras jergas similares en la Comunidad, como el Burón del Valle de Fornela (León) o la jerga de los canteros de Munilla (Burgos), pero el carácter de habla viva no es tan acusada como en Cantalejo, donde la jerga ha trascendido a muchos habitantes de la localidad.
TIPOLOGÍA
La Ley 7/2024, de 20 de junio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León regula por primera vez el patrimonio cultural inmaterial, estableciendo en su artículo 22.1.a) que constituyen este patrimonio las «tradiciones y expresiones orales, incluidas las modalidades y particularidades lingüísticas como vehículo del patrimonio cultural inmaterial, así como la toponimia tradicional como instrumento para la concreción de la denominación geográfica de los territorios».
COMUNIDAD PORTADORA Y TRANSMISIÓN
La comunidad portadora de la gacería actualmente es la población de Cantalejo, aunque no en su totalidad. El Ayuntamiento apoya activamente la transmisión de este bien cultural inmaterial, a través de publicaciones de estudios o a través del uso de la gacería en, por ejemplo, el pregón de las fiestas patronales o en la nomenclatura de las calles. También le da visibilidad a través del Museo del Trillo.
Cabe destacar asimismo la presencia de la gacería en la esfera digital, gracias a iniciativas particulares como blogs o aplicaciones para dispositivos móviles que permiten acceder a diccionarios sobre esta jerga.
OBJETO DEL EXPEDIENTE
La gacería constituye un testimonio de formas de vida pasadas, vinculadas a la historia social y económica de Cantalejo, que forma parte del patrimonio lingüístico de Castilla y León como jerga histórica que nos habla de oficios tradicionales y de identidad cultural de una comunidad que ha mantenido este patrimonio cultural a lo largo de la historia y que ha sabido revitalizarlo en los últimos tiempos.
Respetando los procesos de cambio que, como patrimonio vivo y sin pervertir su esencia, decida la comunidad depositaria de esta tradición y auténtica protagonista de esta manifestación cultural, la administración competente en materia de patrimonio velará por su normal desarrollo en el marco de la normativa vigente, tutelando la salvaguarda de los valores que han determinado su declaración como bien de interés cultural.
Documento íntegro con validez legal disponible en el portal de la Junta:
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